Las grandes iniciativas no terminan cuando se apagan las luces de un evento. Ahí es donde realmente comienzan.
Gracias a “Una cena, mil esperanzas”, hoy damos un paso más en nuestra misión: transformar la solidaridad en acciones concretas que mejoran la experiencia de las familias en la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal.
Lo que comenzó como una noche de encuentro, hoy se convierte en bienestar real.
Con los recursos recaudados durante el evento, realizamos la entrega de 30 sillas a la UCIN del Hospital Adelita de Char, pensadas para acompañar a madres y padres que pasan largas horas —y muchas veces noches enteras— al lado de sus bebés.
Porque cuando un bebé está en UCI, el proceso no solo lo vive él… lo vive toda su familia.
Estas sillas no son solo un objeto. Son descanso en medio del cansancio. Son apoyo en medio de la incertidumbre. Son una forma de decirle a cada familia: no están solos.
Cada una de estas 30 sillas representa a todas las personas que decidieron sentarse a la mesa y ser parte del cambio.
A quienes entendieron que su aporte podía traducirse en algo tan simple, pero tan necesario.
En la Fundación Leticia María creemos que acompañar también es cuidar los detalles.
Porque son esos detalles los que hacen más humano un proceso tan desafiante.
Hoy celebramos este logro, pero sobre todo, reafirmamos nuestro compromiso de seguir transformando la empatía en acciones reales.
Gracias a todos los que hicieron parte de “Una cena, mil esperanzas”. Esto que hoy entregamos… también es suyo.